Firmemos la petición para salvar a Kosoul. Su ejecución está prevista para el 17 de agosto de 2022

Condenado: Kosoul Chanthakoummane
Fecha de ejecución: 17 agosto 2022
Lugar de ejecución: Huntsville, Texas United States

Kosoul Chanthakoummane nació en Illinois el 1/10/1980Fue arrestado y condenado a muerte en 2006.   Siempre había trabajado como conductor de camión y mozo de almacén. Nunca había estado antes en la cárcel. Programaron su ejecución para noviembre de 2021,  pero se suspendió gracias a la amplia movilización internacional, que contó con la ayuda de la campaña «No Death Penalty» de la Comunidad de Sant’Egidio. Posteriormente la reprogramaron para el próximo 17/08/2022.

La decisión de condenarlo a muerte no se detuvo ni ante el controvertido uso de pruebas obtenidas bajo hipnosis y mediante otras prácticas de muy dudosa validez científica, ni ante el perdón y la petición de clemencia del padre de la víctima, en nombre de su profunda fe católica.

Tenemos menos de un mes  para enviar peticiones y pedir que se detenga la ejecución.

Desde el corredor de la muerte de Polunski, Kosoul Chanthakoummane mantiene una extensa red de apoyo y de amistad por carta, de la que forman parte algunos amigos de la Comunidad de Sant’Egidio. Para conocerlo mejor y comprender sus sentimientos, he aquí un extracto de una carta reciente:«Siempre he creído que hay amigos por ahí que aún no he conocido, así que aquí estoy. ¿Conoces la parábola bíblica del grano de mostaza? Es realmente un testimonio de nuestra condición humana en las cosas desconocidas que dudamos y que requieren una cantidad extraordinaria de fe. Las cosas que no podemos ver pero que creemos que existen. Ahora tengo que ser sincero contigo. Por desgracia, tengo una fecha de ejecución prevista para el 10 de noviembre de 2021. (…) Mantendré viva la fe en Dios, mantendré la esperanza en que mis abogados puedan obtener para mí lo que se conoce como «suspensión de la ejecución», que pararía mi muerte para realizar una revisión legal. Espero que reces por mí, aunque sea solo una vez. Las oraciones a Dios nunca se pierden

Compartiendo el dolor de quien no puede dejar de sufrir por una muerte cruel, estamos firmemente convencidos de que no puede haber reparación alguna dando muerte a otro ser humano.  No hay justicia sin vida. No hay justicia si, ante el mayor de los males, no se tienen en cuenta las razones de la misericordia. Pedimos que quienes pueden decidir la suerte de una vida suspendan la condena y, como sucede cada vez más en todo el mundo, consideren otras medidas alternativas existentes de justicia y clemencia.

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