Petición en favor de los hermanos Stanislav e Ilya Kostev, de 19 y 21 años, condenados a muerte

Condenado: Stanislav e Ilya Kostsev
Fecha de ejecución: 10 julio 2020
Lugar de ejecución: Bielorrusia

La historia de estos dos jovencísimos condenados a muerte en Bielorrusia ha adquirido notoriedad gracias a un artículo que Tatsiana Mellnichuk y Tatsiana Yanutsevich publicaron en la BBC News. 

No se ha informado de la fecha de ejecución, por lo que los dos jóvenes podrían ser ejecutados en cualquier momento.

Relata su historia Hanna, su hermana mayor. En enero de 2020 fueron condenados a muerte. En la sala del juicio abrazó a sus hermanos pequeños y les prometió que haría lo posible para salvarlos. Creemos que es nuestro deber ayudarla y pedir al Presidente de la República de Bielorrusia que conceda la clemencia a estos dos jóvenes.

La suya es una historia de pobreza que empieza hace 19 años, cuando murió el padre de los jóvenes. Stanislav, el menor, entonces tenía cinco meses. Ilya ya tenía dos años. Para dar de comer a la familia, la madre de los niños, Nataliya, trabajaba como lechera en una fábrica colectiva. Posteriormente encontró trabajo en una empresa de transportes, donde prolongaba sus turnos hasta bien entrada la noche. Stanislav, Ilya y su hermano mayor solían quedarse al cuidado de su hermana Hanna, la hija mayor. Nataliya resistió durante 13 años. Pero cuando Stanislav e Ilya tenían 14 y 16 años se los quitaron y fueron a vivir a un centro estatal para menores.  Nataliya tenía que pagar al Estado una tercera parte de su sueldo cada mes. Actualmente está en deuda con el Estado de Bielorrusia, y durante los próximos ocho años tendrá que pagar las cuotas que no ha podido liquidar.

Desde que arrestaron a sus hijos en abril de 2019 solo ha podido mantener contacto con ellos por carta. La cárcel estaba lejos y Nataliya no podía viajar a causa de los turnos del trabajo y de sus deudas.

Poco después de que Stanislav cumpliera dieciocho años ambos jóvenes volvieron a casa, pero la alegría de poderse reunir nuevamente con la familia no duró mucho. Un vecino informó a los servicios sociales acerca de los hijos de Hanna, nietos de Nataliya, para que los enviaran también a un centro de menores. Aquello hizo que Stanislav e Ilya lo asesinaran y quemaran su casa. Fueron arrestados inmediatamente.

Ambos hermanos imploraron perdón a la familia de la víctima, y desde el principio ambos pidieron poder ver a un sacerdote. Están detenidos por separado, porque no se les permite estar juntos ni escribirse.

Tras la condena a muerte de sus hermanos, Hanna supo que los demás países de Europa no llevan a cabo ejecuciones y no tienen pena de muerte. Fue un amargo descubrimiento, pero tal vez también una esperanza de que puedan conmutar su pena por cadena perpetua.

Bielorrusia es el único país europeo en el que todavía existe pena de muerte. Además, en dicho país la familia no tiene derecho a conocer la fecha de ejecución ni dónde se entierran los cuerpos. La pena de muerte niega el derecho de los familiares a tener un lugar donde llorar a sus seres queridos.  La pena de muerte niega el derecho al arrepentimiento.

PETICIÓN DE GRACIA FORMULADA POR TAMARA IVANOVNA CHIKUNOVA

Presidenta de la asociación “Madres Contra la Pena de Muerte y la Tortura»

 

Distinguido señor Presidente Lukashenko A.G.

Yo, Tamara Chikunova T.I., presidenta de la organización pública «Madres contra la pena de muerte y la tortura», me dirijo a usted como más alta instancia del poder constitucional de la República de Bielorrusia para pedirle la gracia para Stanislav Kostev e Ilya Kostev, condenados a muerte el 10-01-2020 por el tribunal de la región de Mogilev.

La pena de muerte es una forma de castigo excepcional, que niega el derecho de que aquellos que han cometido delitos se rehabiliten.

La pena de muerte es un homicidio legalizado en nombre de la ley, un delito contra la vida humana, contra la persona, una venganza de la sociedad.

La pena de muerte aumenta la crueldad, porque después de la ejecución del reo sus víctimas no recuperan la vida, y en cambio, las personas que viven en este Estado y que están a favor de la pena de muerte se convierten en verdugos.

¡La crueldad de la ley provoca la crueldad de la sociedad!

Yo no justifico a los criminales por los delitos que han cometido, pero se ha demostrado que la ejecución del reo no cambia la situación, únicamente la agrava.

Lo confirma claramente el hecho de que cuando leyeron la sentencia de muerte de Stanislav e Ilya Kostev en el juzgado de la región de Mogilev, las personas presentes en el aula aplaudieron la decisión.

NADIE de los que aplaudían reflexionó sobre el hecho de que la CONDENA del juzgado es un acto de Estado y se conminó en nombre de TODOS los habitantes de Bielorrusia. Eso significa que todos, directa o indirectamente, participarán en la PENA DE MUERTE.

¿Por qué la sociedad puede decidir si es oportuno que alguno de sus miembros existan o no? ¿En qué se diferencia el Estado del asesino que ha privado de la vida a una persona por venganza? El Estado se puede diferenciar del criminal aislándolo, pero si no quiere terminar siendo como el criminal no debe disponer de algo que no se le ha dado.

El derecho penal tiene como principal objetivo la corrección del condenado, mientras que la pena no es más que el medio para alcanzar dicho objetivo.

La pena de muerte NO puede considerarse un castigo que tenga aportaciones positivas a la personalidad, porque la venganza de la sociedad implica volver a la ley del talión («ojo por ojo y diente por diente»).

El «principio» del ojo por ojo hará que «todo el mundo acabe ciego». (Mahatma Gandhi).

Condenando al criminal a la pena de muerte el juez considera que aquel no podrá rehabilitarse. ¿Cómo puede llegar a dicha conclusión y en base a qué?

Sin duda, el criminal no debe quedar impune. Para ello existen métodos más civilizados como, por ejemplo, la cadena perpetua, que pocos considerarían un castigo suave, con la que se logra aislar al criminal de la sociedad.  El asesinato a través de la pena de muerte es un atentado a Dios, porque solo Dios es el Autor de la vida, su Dador, Creador y Padre.

LA VIDA del hombre no es propiedad del Estado.  «No matarás»: con el sexto mandamiento el Señor prohíbe el asesinato, es decir, privar de la vida a otras personas.

La pena de muerte del delincuente es un mal social y una venganza. Además, los miembros de la administración de justicia de la pena conminada, los jueces y los gobernantes que la han infligido y los que han dado su tácito consentimiento a quien asesina son gravemente responsables ante Dios.

El 60% de la población de Bielorrusia se considera creyente. De ellos, el 82% son ortodoxos y el 12% católicos. La mayoría de la población, pues, cree en Dios.
La religión tiene un gran significado en el mundo de hoy. Une a millones de personas, les da esperanza en tiempos difíciles, forma las normas éticas del comportamiento humano.

 «No matarás»

«En la actualidad muchos Estados han abolido la pena de muerte por ley o en la práctica no la aplican.

Recordando que la misericordia hacia una persona extraviada es preferible a la venganza, la Iglesia acoge favorablemente los pasos de las autoridades estatales en dicho sentido (Fundamentos de la concepción social de la Iglesia ortodoxa rusa, p. IX.3).

«Actualmente se ve cada vez más claro que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera tras haber cometido crímenes gravísimos. Además, se ha extendido una nueva comprensión del sentido de las sanciones penales impuestas por el Estado. Por último, se han dispuesto sistemas de detención más eficaces, que garantizan la obligatoria defensa de los ciudadanos y, al mismo tiempo, no le impiden al reo de manera definitiva la posibilidad de redimirse. Así pues, la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que «la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona», y trabaja con determinación por su abolición en todo el mundo».
(Papa Francisco)

Quisiera recordar las acertadas e importantes palabras que usted, señor Lukashenko, pronunció el 3 de junio de 2014 en el discurso que pronunció ante el IV Foro Ortodoxo-Católico europeo de Minsk:
«La fe cristiana sigue siendo una parte inalienable de la visión del mundo y de la vida espiritual y de la mayoría de bielorrusos. Hay que defender los valores cristianos, cueste lo que cueste. Si los perdemos, ¡lo perdemos todo!».

El Evangelio nos muestra multitud de ejemplos de la misericordia de Jesucristo en episodios evidentemente criminales; pero el Salvador se negó en toda ocasión a condenar a muerte a los culpables.

Así lo testimonian sus palabras:

“…El Hijo del Hombre no ha venido a perder las almas de los hombres, sino a salvarlas”.
(del Evangelio de Lucas en el capítulo 9)
De ello se deriva que la pena capital anula la posibilidad de salvar al inocente y anula la posibilidad de que el pecador se arrepienta.
Señor Presidente, en Bielorrusia le llaman Batka, padre.
Un padre jamás pone la firma para negar la gracia y no envía a sus hijos a la pena de muerte.

Ahora usted es la última esperanza para anular la condena a muerte de Stanislav e Ilya Kostev.
De su decisión dependen directamente las vidas de los hermanos Stanislav e Ilya Kostev.

¡Conceda la gracia a los condenados a muerte!

Todos debemos recordar que la justicia nunca se puede alcanzar privando al hombre de la vida, la ética nunca puede se puede afirmar legalizando el homicidio.

La misericordia por el hombre que ha cometido un error siempre es preferible a la venganza. Todo en esta tierra tiene un límite, ¡pero la Misericordia no tiene límites!

El éxito de la lucha contra el crimen se garantiza no con una ley despiadada sino con una pena adecuada.

Con esperanza y fe en su misericordia, 

 

                                                                                          

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